| INTRODUCCIÓN:
El sudor constituye el método natural del cuerpo de enfriarse
durante períodos activos de exposición a condiciones
de calor. Por lo general, un aumento de actividad del sistema nervioso
simpático, un sistema de nervios sobre el cual no ejercemos
ningún control, es el que causa la severa sudoración
de manos, axilas y cara y la rápida ruborización facial
incontrolable con sensación de vergüenza. Tales manifestaciones
excesivas de sudoración y/o rubor no son importantes para
la normal regulación y control de la temperatura corporal.
Dichas condiciones se pueden curar al dividir o bloquear los nervios
que regulan la sudoración de manos, axilas y cara, además
de la ruborización facial. La cura quirúrgica de esta
afección se conoce con el nombre de Simpatectomía
Transtorácica Endoscópica [ETS por sus siglas en inglés].
Un cirujano experimentado ubicará la región especializada
del sistema nervioso en el interior de la cavidad torácica.
Mediante el uso de una diminuta cámara e instrumentos en
miniatura, se cortan o se bloquean los nervios que inervan las glándulas
sudoríparas, y se impide de esta manera la sudoración
o la ruborización excesiva. La sudoración excesiva
que afecta la totalidad del organismo o el rubor constante del rostro
no se adecua al tratamiento quirúrgico.
Debiera considerar el TRATAMIENTO NO QUIRÚRGICO
antes de tomar la decisión de someterse a una cirugía,
ya que el procedimiento de ETS es irreversible. Entre las alternativas
no quirúrgicas para la sudoración excesiva se incluyen:
• Astringentes tópicos (Drysol, Maxim - www.coradhealthcare.com)
que reducen el tamaño de las glándulas sudoríparas
• Inyecciones de Botox (toxina botulínica A) al área
afectada de la piel
• Biorretroalimentación
• Acupunctura
• Medicación anticolinérgica como por ejemplo
glicopirrolato u homociamina pueden reducir la sudoración
pero también ocasionar sequedad en todo el organismo
• Medicaciones tales como los betabloqueantes y los inhibidores
selectivos de la recaptación de serotonina pueden reducir
el rubor facial
• Bloqueos del ganglio estrellado producen resultados pasajeros
• Iontoforesis (baños con agua salada mediante los
cuales se aplica corriente eléctrica a la zona afectada);
véase www.Drionic.com
La decisión de someterse a cirugía
depende del grado de angustia que padece el paciente, no de la cantidad
de sudoración y de ruborización que ocurren. Deben
sopesarse los efectos que se espera que se logren mediante el procedimiento
en comparación con los riesgos, las complicaciones y los
efectos secundarios. La cirugía torácica anterior
y la obesidad reducirán la posibilidad de una operación
exitosa e incrementaran el riesgo de padecer complicaciones.
TÉCNICA QUIRÚRGICA:
Para efectuar la ETS se le duerme por completo mediante anestesia
general endotraqueal. El cirujano accede a la cavidad torácica
a través de una incisión de unos 6 mm ubicado debajo
de la axila. Se bombea una pequeña cantidad de dióxido
de carbono (CO2), que es inocuo, a la cavidad torácica a
fin de desplazar el pulmón. Esto permite que el cirujano
vea la cadena simpática que recorre el lado de la columna
vertebral o espina dorsal. El cirujano cortará o bloqueará
el nervio responsable de la sudoración de la axila, la cara
o la mano o del rubor facial. Al finalizar la cirugía se
extrae todo el dióxido de carbono, se libera el pulmón
y se cierra la incisión en la piel con una sutura absorbible
que no hace falta quitar. El procedimiento se repite del otro lado.
La operación se realiza en unos treinta minutos y, al despertar,
el paciente sólo siente una molestia mínima. Se le
efectúa una radiografía de tórax de rutina
a fin de verificar que los pulmones se hayan inflado completamente
después de la operación y antes de que usted se vaya
del hospital.
QUÉ ES DE ESPERARSE DESPUÉS DE LA CIRUGÍA:
La mayoría de las personas regresan al hotel la tarde misma
de la cirugía. Usted se sentirá un tanto cansado,
y es posible que tenga un ligero dolor en el pecho y en la parte
superior de la espalda a la altura de los omóplatos. Casi
todos los pacientes reanudan su trabajo o una actividad ligera a
las cuarenta y ocho horas y vuelven a los deportes activos o a la
actividad vigorosa a los siete días. Es posible que se sienta
un persistente dolor, entre leve y moderado, en el pecho o en la
parte superior de la espalda durante las primeras semanas. Algunos
pacientes sentirán un dolor prolongado o un entumecimiento
del brazo, pero ninguno padece de parálisis permanente ni
de pérdidas sensoriales en las manos. Como no hay necesidad
de quitar puntos, la cicatriz es muy pequeña y se asemeja
a un lunar.
El efecto de la operación se hace evidente de inmediato.
Al despertar de la anestesia las manos están cálidas
y secas. El estrés no inducirá el mismo rubor facial
embarazoso. Durante las primeras semanas o meses después
de la cirugía los pacientes perciben una sensación
de hormigueo que se parece mucho a la que antecede al sudor y a
la ruborización, pero no aparece sudor ni rubor. Ningún
procedimiento quirúrgico logra un éxito del 100%,
pero en el seguimiento a largo plazo se ha visto un alivio de más
del 98% del sudor de las manos, del 95% del sudor facial, del 85%
de la ruborización y del 70% del sudor axilar.
EFECTOS SECUNDARIOS Y COMPLICACIONES
Si bien hay cierto grado de riesgo que se asocia a todo procedimiento
quirúrgico, la ETS es un procedimiento seguro con efectos
secundarios mínimos. Son muy pocas las complicaciones que
han ocurrido.
• SUDOR COMPENSATORIO: Éste es el
efecto secundario más común y ocurre en TODOS los
pacientes. La mejor forma de describirlo es que se trata de un sudor
periódico que ocurre alrededor de la región abdominal
inferior, en la espalda o en la ingle. Es leve y lo toleran casi
todos los pacientes. En algunos pacientes, particularmente durante
el tiempo de ejercicio o de estrés, resulta molesto. Por
lo general mejora con el tiempo, pero no siempre. En el uno al dos
por ciento de los pacientes ocurre un sudor compensatorio severo,
el cual constituye la razón por la que con más frecuencia
lamentan haberse hecho la operación, los que se la hicieron.
• Sudor gustativo: ocurre en la región de la cabeza
y el cuello, el cual es inducido por ciertos olores y gustos. Una
nariz que gotea puede ser el efecto secundario que se note. Pocos
opinan que este problema sea importante.
• Síndrome de Horner: se caracteriza por la caída
del párpado, la contracción de la pupila y el enrojecimiento
del ojo del lado afectado de la cara. Ocurre en menos del uno por
ciento de los pacientes y en la mitad de éstos se corrige
solo. NO afecta la vista. En los casos poco frecuentes de síndrome
de Horner permanente, el párpado caído se puede corregir
mediante cirugía plástica.
• La Neuralgia posimpática: es un dolor posquirúrgico
en el hombro o en la parte superior del brazo que persiste durante
unas semanas después de la cirugía. Afortunadamente,
los síntomas se resuelven en un período de tres a
seis semanas en casi todos los pacientes.
• Síntomas recurrentes: pueden volver a aparecer tan
pronto como tres meses después, aun en el caso de una operación
excelente. Lo más frecuente es que se deba a regeneración
de los nervios.
• Manos secas: en especial durante los primeros meses, se
pueden tratar con cremas humectantes.
• En raras ocasiones se ha informado de un aumento de sensibilidad
al frío en manos y pies.
• Reducción del diez por ciento en el ritmo cardíaco:
y en realidad son pocos los pacientes que perciben problemas en
el desempeño físico.
• Migrañas y temblor de las manos: se mejoran en muchos
pacientes.
A continuación se enumeran consecuencias quirúrgicas
que ocurren en menos del uno por ciento de los pacientes. Estas
complicaciones generales no son comunes, pero se pueden tratar o
corregir.
• Es posible que tenga una reacción adversa a la anestesia.
• Puede haber sangrado en la zona de la cirugía. Por
lo general no hace falta una transfusión de sangre.
• Pérdidas de aire del pulmón que conducen a
que dicho pulmón se colapse y no vuelva a expandirse tras
la cirugía.
• Una infección en la herida en el lugar de la operación.
• Infección del pulmón, pus en la cavidad torácica
o neumonía.
• Coágulos de sangre que se forman en las piernas y
se trasladan a los pulmones, lo cual recibe el nombre de embolia
pulmonar.
• Tubos torácicos: Es posible que después de
la cirugía sea necesario insertar tubos en la cavidad torácica
a fin de permitir que salga el aire o la sangre atrapada que se
ha acumulado.
• Apertura de cavidad torácica a fin de reparar cualquier
lesión o complicación.
Su cirujano hará el máximo esfuerzo
para asegurarse de que su cirugía sea segura y exitosa. Si
tiene preguntas, inquietudes o confusión en cuanto a la operación
y los riesgos que deriven de la misma, deberá planteárselas
a su cirujano o a alguien del consultorio de cirugía.
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